Bebidas alcohólicas

Muchas bebidas alcohólicas obtenidas por destilación empezaron a elaborarse con fines terapéuticos. Actualmente, desempeñan una función básicamente social. Se obtienen a partir de frutas, cereales e incluso tubérculos y se caracterizan por tener un alto grado de alcohol.

A continuación te vamos a detallar un poco más de donde surgen los licores con los que preparas esos grandiosos cócteles que dejan deslumbrados a todos tus invitados.

Coñac:

Procedente de la región francesa de cognac. Aunque hay indicios de que se empezó a elaborar a mediados del siglo XVI, tuvo su auge en el XVIII. Se obtiene de la destilación del vino blanco procedente de la zona. Se deja madurar un mínimo de tres años, aunque puede estar hasta 50. Se toma solo, sin agua ni hielo, en copas tipo balón.
















Ginebra:

Alcohol de alta graduación que se consigue destilando cereales (cebada, maíz o centeno) y se aromatiza principalmente con enebro. Su origen se remonta al XVI en Holanda y es un ingrediente habitual en numerosos cócteles.
















Bourbon:

Se trata de un tipo de whisky que apareció a finales del XVIII. El estadounidense se elabora con maíz mezclado con cebada malteada y otros cereales. Es oscuro, dulce y con un regusto a caramelo o madera quemada.
















Whisky:

Se obtiene de la destilación de un mosto de cebada malteada y otros cereales fermentados. Hizo su aparición hacia el siglo XV, aunque no está claro si fue en Irlanda o Escocia. Los emigrantes de ambos países lo introdujeron en Norteamérica en el siglo XVIII. Se bebe solo o con hielo, o en cóctel.
















Vodka:

Producido a partir de cereales, como el trigo, la cebada, el centeno o el maíz, e incluso de papa. Se empezó a elaborar en Polonia en la Edad media con fines terapéuticos. Se puede beber solo, muy frío y de un solo golpe, pero por su carácter neutro, es ideal para combinarse con cualquier otra bebida.
















Tequila:

Conocido ya en la época prehispánica, se elabora con el jugo de las piñas maduras de agave tequiliana originaria de México. Según el tiempo de maduración, puede ser blanco, añejo o reposado. Se consume solo, acompañado con jugos, o en cóctel.
















Pisco:

Tiene su origen en el siglo XVII en Perú y es muy popular también en Chile y Bolivia. Hecho a base de vino moscatel, el auténtico que se hace con uva quebranta de la región de Pisco, se destila en alambiques de cobre. Solo se toma en la sobremesa, pero combinados como el Pisco Sour han contribuido a su popularidad.
















Sake:

Licor de arroz fermentado que se elabora sobre todo en Japón desde hace más de mil años. Es dulce y de color transparente y contiene alrededor de 15-17 grados. Se toma en pequeñas cantidades a menudo como aperitivo o en las comidas, caliente o frío y servido en cuencos de porcelana.
















Grappa:

Elaborada a partir de la destilación de los restos de uva obtenidos tras el prensado. En sus orígenes se utilizó como elixir de la vida contra el crudo frío del norte de Italia. La grappa joven se toma ligeramente fría, en copas de pie alargado, mientras que la envejecida se sirve en vaso pequeño a 16-18 grados.
















Ron:

Resultado de la fermentación y destilación del jugo de la caña de azúcar introducida por los españoles a América.

Barbados y Jamaica se disputan el origen del ron hacia el siglo XVII. Se toma solo o en forma de combinados.